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Un Alquimista de las Contradicciones. Schumann
5, 12, 19, 26 de marzo y 2 de abril de 2007
cartel
Auditorio Municipal del Ayuntamiento. Logroño
20,30 h
Entrada libre. Plazas limitadas
CONSAGRACIÓN DEL PIANO
CHOPIN- LISZT- SCHUMANN
1ª Parte

Franz LISZT (1811-1886)
Los juegos de agua en la villa D'este.

Frédéric CHOPIN (1810-1849)
Nocturno op. 62 Nº1 en Si Mayor
Nocturno op. 48 Nº2 en fa sostenido menor
Ballada op. 47 Nº 3 en La bemol Mayor
Estudio op.25 N1 en La bemol Mayor
Scherzo op.20 Nº1 en si menor

2ª Parte

Franz LISZT (1811-1886)
Ballada Nº2 en si menor

Robert SCHUMANN (1810-1856)
Arabeske op. 18 para piano solo
Leicht und zart - Minore I. Etwas langsamer - Minore II.
Etwas langsamer - Zum Schluss. Langsam

Sonata 0p.22 Nº2 en sol menor

I. So rasch wie moglich

II. Andantino(getra gen)

III. Scherzo:sehr rasch und markiert

IV. Rondo.Presto.

 

La preponderancia del piano como instrumento autosuficiente, dotado de una literatura de primer orden, se inicia en la obra de Mozart y se continua en las de Schubert y Beethoven, pero su consagración definitiva se produce en pleno siglo XIX. Las casas burguesas de toda Europa se proveen de pianos y, sobre un elevadísimo número de compositores que, en España se extienden desde Santiago de Masarnau a Isaac Albéniz, o en Rusia desde Mikhail Glinka hasta Anatol Liadov, el piano generará una inmensa cantidad de partituras en todos los países occidentales. Pero el gran momento de su despegue se produce en la primera mitad del siglo XIX y, dentro de esos primeros cincuenta años, los nombres de Chopin, Schumann y Liszt, sobresalen entre los de sus contemporáneos por la novedad y potencia creadora. Ellos son los verdaderos introductores del Romanticismo, con todo lo que esta palabra implica de fantasía, emotividad, intensidad expresiva y libertad formal.

En el recital del pianista Angel Cabrera, estos tres genios están bien representados, y en nuestro caso, tanto Liszt como Chopin, están aquí por su relación personal y artística con Robert Schumann.

La figura de Ferenc Liszt (1811-1886) fue pronto conocida y admirada en toda Europa. Era el Paganini del piano en su juventud y Schumann no podía ignorar su arte. En 1840 tuvo su primer encuentro con él y al día siguiente escribió a Clara: “ayer me dijo: Siento como si le hubiera conocido a usted hace veinte años; y el caso es que yo siento exactamente lo mismo hacia él”.

Schumann hacía tiempo que enviaba sus composiciones al fulgurante maestro húngaro, el cual, a su vez, se sintió orgulloso de que el joven músico alemán le dedicase su magnífica Fantasía en Do menor, Op. 17. El paso del tiempo y las rencillas entre los profesores del Conservatorio de Leipzig y el entorno de Liszt en Weimar, enfrió sus relaciones, como ya hemos apuntado en las notas de introducción a este ciclo. Liszt intentó en varias ocasiones recuperar el favor de Schumann, ejecutando en público algunas de sus obras más ambiciosas (“Escenas de Fausto”, la ópera “Genoveva”…) pero ya era tarde. La posible reconciliación no llegó a producirse.

En este programa figuran dos importantes piezas para piano de Liszt. La primera es Les jeux d’ eau a la Villa d’ Este, cuarto número del tercer año de los llamados Années de pélerinage. Esta obra está formada por un conjunto de veintitrés composiciones (el tercer año incluye siete piezas) que Liszt compuso entre 1837 y 1877. La Villa d’ Este es un palacio del siglo XVI, construido en Tivoli, no lejos de Roma, por el cardenal Hipólito II d’ Este.

Desde 1868, Liszt acudía con frecuencia a la preciosa villa tiburtina, con sus espléndidos jardines escalonados al estilo renacentista, llenos de hermosas fuentes. Había intimado con el cardenal Hohenlohe, propietario entonces de la finca, e iba hasta allí desde Roma en diligencia, confundido entre los labradores y campesinas de la campiña latina.

Los surtidores y los cipreses dieron lugar a dos conocidas composiciones del Liszt maduro. Hoy escuchamos Los juegos de agua, una de las páginas más justamente célebres del músico húngaro. En ella hay una secreta intención mística, presente en la cita de San Juan: “Mas quien bebe del agua que yo le dé no tendrá ya sed jamás, y el agua que le dé se convertirá en una fuente que mane vida eterna”.

Se incluye además la Balada núm. 2 en Si menor, del año 1853, estructurada como una sonata en seis partes y sobre tres temas principales, uno cromático inicial, otro muy lírico y un tercero de carácter rítmico.

En 1831, un joven Schumann escribían a propósito de otro joven músico de su edad, Fryderyk Chopin (18101849), en la Allgemeine Musikaliche Zeitung: ¡Quítense los sombreros, señores, estamos ante un genio!

No lo conocía aún, pero le bastó ver la partitura de las Variaciones sobre Là ci darem la mano de Don Giovanni, para piano y orquesta, para escribir con tanto entusiasmo sobre él. En 1835, Chopin viajó desde París a Carlsbad (hoy Karlovy Vari) para ver a su familia y en Leipzig pudo formalizarse el encuentro entre ambos compositores. Solo estuvo en Leipzig un día, pero Clara tocó para él obras de su futuro marido y Chopin interpretó ante los Schumann uno de sus nocturnos.

Al año siguiente, la estancia de Chopin fue más larga y creció la admiración mútua. Schumann le dedicaría su Kreisleriana años más tarde y puso por entonces el nombre de Chopin a uno de los fragmentos del Carnaval Op. 9.

La música de Chopin esta bien representada en este recital con dos de sus Nocturnos, la extraordinaria Balada núm. 3 (inspirada por los versos del poeta polaco Adam Mickiewicz), del año 1841; el primer Estudio de la serie Op. 25, conocido con el sobrenombre de “el arpa cólica”, que Schumann decía parecerle más un poema que un estudio (casi todos los “estudios” de Chopin son poesía) y el primero de los cuatro Scherzi, el Op. 20, pieza de altos vuelos y ambición, pese a datar de su breve estancia vienesa en 1831.

Schumann cierra este recital con dos obras bien distintas. En primer lugar el Arabeske Op. 18, del año 1839, es decir, del anterior a su boda con Clara. Es una pieza hasta cierto punto relacionada con el mundo de los Impromtus de Schubert. Schumann la consideraba “delicada y para las damas”, pero era un modo de distanciarse de una obra de excepcional dulzura y elegancia que parece fluir como un manantial.

La Sonata num. 2 en Sol menor es tres años anterior al Arabeske, pero su primer movimiento, tan rápido como sea posible, lleno de vigor y fantasía muy romántica, y especialmente el maravilloso “andantino”, confidencia amorosa de profunda intimidad, convierten esta obra en favorita entre las sonatas de su autor. Es también una joya el breve “scherzo”. En cuanto al rondó final, en forma sonata más que rondó, contiene también un pasaje lírico de gran belleza. Schumann escribió en 1835 un “presto passionato” que cambió tres años más tarde por el Rondo Presto que hoy pone punto final a un concierto de enorme interés.

 

INTÉRPRETES

ÁNGEL CABRERA

Nace en Guadalajara en 1977. Inicia sus estudios de piano a los 5 años entrando más tarde en el Conservatorio con E.Zillarbide, finalizando grado medio con Premio Extraordinario. Posteriormente estudia con A.Ciccolini en Italia y con F. Puchol y L.Rego en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, finalizando sus estudios con Premio Fin de Carrera. Desde el año 2000 hasta el 2005 amplía su formación y repertorio pianístico bajo la tutela de G. Eguiazarova (profesora de R. Lupu y A.Volodos) en la prestigiosa Escuela Superior de Música Reina Sofia, recibiendo en el 2003 el diploma al mejor alumno en la cátedra de piano de manos de S.M. la Reina Sofía. Ha actuado en festivales como el Festival Internacional de Santander, Festival Internacional de Friburgo, Ciclo de conciertos UBS en Barcelona, y actúa regularmente en las salas más importantes de España colaborando con músicos tan prestigiosos como G. Coussè,

J. D. Bugag, I. Sovotka, G. Benjaminn y J. Mena entre otros. Ha sido becado por el Ministerio de Educación y Ciencia, Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, Fundación el Monte, Fundación Caja Madrid y por la Fundación Albéniz. Realiza grabaciones para RNE y RTVE dentro de sus programas de jóvenes intérpretes con obras de Bach, Beethoven, Scarlatti, Chopin, Liszt, Debussy, Granados, Prokofiev y Scriabin. Recientemente ha sido ganador del Primer Premio de Jóvenes Artistas de CCMM, ha sido Laureado en el Concurso Internacional de Piano Iba (Italia), y ha recibido dos Premios Especiales por sus interpretaciones de F. Chopin y E. Grieg en el Concurso Internacional de Piano E. Grieg (Oslo). Ha recibido clases magistrales de pianistas tan importantes como: Tureck, E. Virsaladze, P. Frankel, R. Ghotony, M. Gulyas, E. Nebolsin, V. Margulis, A. Satz, B. Canino y K. Zimermann entre otros. Desde 2005 es profesor pianista acompañante en la cátedra de canto de la E.S.M.R.S junto a los Maestros T. Krause y M. Cid, compaginando sus estudios en la cátedra de virtuosismo con Boris Bloch en Alemania. Su repertorio abarca obras para piano sólo, conciertos con orquesta y música de cámara, comprendiendo un amplio espectro de épocas y estilos, desde Bach a Shostakovich. La prensa ha dicho de él: "Pianista de rigurosa formación, gran seguridad en la mecánica y buen gusto". C.G. Amat. (El Mundo). "Cabrera sorprendió por el preciosismo de su sonido, la asimilación de la sustancia y la expresión Chopinianas y la seriedad rigurosa de los conceptos musicales". Enrique Franco (El País).

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