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La Ruta
Jacobea en tierras de la Rioja a través de su capital. Llega desde
Navarra por el Camino Viejo de Viana, bordea el Monte Cantabria
y tom la Carretera de Mendavia hasta encontrarse con el Puente de
Piedra.
Cruzando el río Ebro a través de este puente –que data de 1884 y
está levantado sobre otro que se atribuye a San Juan de Ortega,
discípulo de Santo Domingo de la Calzada- el peregrino llega a la
calle Rúa Vieja, una de las de mayor tradicción de la ciudad y en
la que, en el número 32, se sitúa el Albergue de Peregrinos.
El Ayuntamiento inaguró este albergue en 1993, aunque la gestión
no es municipal sino que la lleva a cabo brillantemente la Asociación
de Amigos del Camino de Santiago. El Servicio y las instalaciones
son muy apreciadas por los peregrinos.
La senda por el interior de la ciudad nos lleva hasta la Iglesia
de Santiago y hasta la "Fuente del Peregrino", que tantas veces
ha aplacado la sed de los caminantes. Junto a ellas encontramos
uno de los elementos más singulares de cuantos representan al Camino,
un gigantesco mosaico en forma de juego de la oca con motivos jacobeos.
Tras descansar brevemente en esta plaza desde donde se contempla
el Ebro, el peregrino puede seguir ruta por la calle Barriocepo
hasta toparse con los últimos restos de la antigua muralla que protegía
a la ciudad y la "Puerta Revellín", única entrada original que se
conserva.
La calle Murrieta y las que corresponden al Polígono de San Lázaro
van alejando al caminante de Logroño, aunque antes de abandonarla
por completo a través de la circunvalación podrá hacer una nueva
parada en el camino.
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